Instituto Mexicano de Medicina del Deporte y Actividad Física
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CALOR Y HUMEDAD: ENEMIGOS DEL CORREDOR
Por Dr. Marco A. Flores Samayoa


El corredor tiene enemigos como: el asfalto, los malos entrenadores y hasta los perros, sin embargo nos ocuparemos en esta ocasión sobre la influencia negativa del calor y la humedad sobre el corredor, sobre todo en el que corre largas distancias.

            Las maneras mediante las cuales se disipa o se pierde calor son la conducción, la convección, la radiación y la evaporación.

            El cuerpo en movimiento, principalmente cuando realiza una actividad deportiva, genera calor, el cual se incrementa de cuerdo a la intensidad del esfuerzo y el tiempo que se practica el deporte. Este calor debe ser disipado del cuerpo y como mencionamos anteriormente, la principal manera de hacerlo es mediante evaporación, teniendo dentro de este medio la respiración y sobre todo la sudoración.

            Cuando sudamos, el sudor que se deposita en nuestra piel arrastra del centro del cuerpo parte del calor; pero es cuando el sudor de nuestra piel se evapora cuando la mayor cantidad de calor se pierde. Esto es, perdemos más calor al evaporarse el sudor que tan solo por la sudoración.

            Cuando terminamos de realizar el ejercicio nos damos cuenta que sudamos más que cuando estábamos realizando el esfuerzo, de hecho no sudamos más, sino que evapora menos el sudor nuestra piel. Es por eso que el sudor escurre por nuestro cuerpo. Noten que cuando realizan bicicleta estacionaria, empapan la playera o ropa que llevan puesta. ¿Porqué? Sencillo. Al no existir una corriente de aire que evapore el sudor, éste permanece en la piel y escurre al suelo, luego entonces, nos enfriamos menos, es decir, perdemos menos calor que cuando corremos y formamos una corriente de aire que evapora el sudor.

            Cuando estamos sudorosos y alguien abanica sobre nosotros o utilizamos un ventilador, tenemos una sensación de frescura e inclusive de frío. Esto es debido a la evaporación que esta produciendo la corriente de aire que se lleva tanto calor, que en ocasiones sentimos frío.

            Hemos dicho que sudar es normal, pero debemos restituir el agua que perdemos por concepto de sudoración y respiración, de ahí que antes, durante y después del ejercicio, debemos tomar líquidos, principalmente agua, y cuando estamos en condiciones adversas como son las temperaturas elevadas, sobre todo por arriba de 20 o 22 grados centígrados, y con una humedad ambiental mayor del 70%, debemos ser más precavidos al realizar el ejercicio. Esto es porque se corre el riesgo de deshidratación o inclusive llegar a una situación extrema llamada golpe de calor.

            Es peligroso hacer ejercicio con mucho calor y humedad. Si lo hacemos debemos hidratarnos adecuadamente y seguir otro tipo de medidas como utilizar ropas con colores claros y de algodón, utilizar gorra, refrescarse cada 15 o 20 minutos o cada 4 o 5 kilómetros, si es que usted corre.

            Las personas que hacen ejercicio en estas condiciones y sobre todo quienes hayan ingerido bebidas alcohólicas corren riesgo de presentar deshidratación, por ello que dicen “sacar la cruda” con el ejercicio se exponen a un problema de deshidratación e inclusive corren el riego de presentar un problema cardiaco.

            De acuerdo a estudios realizados se sugiere tomar líquidos de 10-12 ml por cada Kg de peso por hora. Esto corresponde aproximadamente unos 200-250 ml cada 15-20 minuto.

            Las manifestaciones de deshidratación son: sed intensa y posteriormente, sudoración fría, piloerección (carne de gallina), trastornos en la coordinación y alteraciones de la percepción.

            A estas manifestaciones se les conoce como enfermedad por calor y se incrementa cuando el individuo deja de sudar y por consiguiente  la piel se encuentra caliente, con temperaturas corporales por arriba de los 40 grados centígrados. El golpe de calor es más peligroso, puede existir en la persona confusión, pérdida de la conciencia y muerte.

            Todo lo anterior es evitable si se siguen los consejos previamente señalados. No realice ejercicio en condiciones de temperaturas altas (sobre todo al mediodía) y en condiciones de gran humedad. Si se encuentra en la costa, haga ejercicio por la mañana o por la tarde, no al mediodía (como muchos tensitas). Si tiene más de 40 años y no tiene una prueba de esfuerzo previa, cuidado. No haga ejercicio, y no se confíe que nunca le ha pasado nada.

            Tome líquidos abundantes antes, durante y posterior al ejercicio. Si el día previo abusó del alcohol, absténgase de hacer ejercicio, tan solo camine y nunca al medio día.

 

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