Los griegos de la antigüedad clásica creían que deberían comer toro para tener fuerza en las competencias, mientras que para tener agilidad, gacela.
Desafortunadamente aunque modificados, estos pensamientos mágicos aún prevalecen en el mundo actual; algunas personas todavía creen que las cualidades físicas de lo que ingieren puede trasladarse a lo que come o que existen alimentos milagrosos que mejoran de manera importante el rendimiento del deportista. Nada más falso que esto, pues no existen ni alimentos ni platillos encantados que formen a los campeones: éstos se forman mediante la disciplina, el trabajo, el esfuerzo, sacrificio y dolor. Por supuesto que la nutrición juega un papel muy importante siempre y cuando sea desprovista de magia y siga ciertos lineamientos científicos.
Características de la nutrición adecuada
La nutrición adecuada debe contar siempre con una serie de elementos nutritivos o nutrimentos que son los carbohidratos, lípidos o grasas, las proteínas, las vitaminas y los minerales. Estos elementos son necesarios para el desarrollo de la vida y deben estar presentes en cantidades justas en nuestra dieta diaria. De ellos solo los carbohidratos, las grasas y las proteínas tienen un valor calórico, esto es que al ingerirse aportan energía. Las vitaminas y los minerales únicamente tienen importancia desde el punto de vista metabólico. De ahí que es un error consumir grandes cantidades de vitaminas para tratar de incrementar el rendimiento físico, llevando incluso a estados de hipervitaminosis que son dañinos para el organismo.
La nutrición debe presentar otros lineamientos importantes, como son: ser suficientes para las necesidades del individuo, adecuadas para el sexo, la edad y la actividad; ser completa (que contenga todos los grupos de alimentos), balanceada y equilibrada (que no predomine ningún nutrimento) además de higiénica, agradable y variada.
Si la población en general debe sujetarse a estos lineamientos, el deportista con mayor razón en obvio de su actividad.

La nutrición del deportista
Si previamente se ha realizado un examen médico y una investigación de laboratorio al deportista y se detecta alguna deficiencia nutricional del tipo de la anemia, los niveles proteicos disminuidos o alguna parasitosis que altere el estado nutricional, sólo en estos casos se justifica indicar una dieta específica; en cualquier otra condición, no
La piedra angular en la alimentación del corredor es satisfacer sus necesidades calóricas de acuerdo con la distancia que corra semanalmente. Es sabido que se consume una caloría por kilogramo de peso por cada kilómetro recorrido: esto quiere decir que un individuo de 75 Kg que corra 10 Km consumirá 750 Kcal (Kilocalorías). La indicación que se puede dar a un sujeto a este aspecto es que ingiera un número de calorías adecuadas para el ejercicio que realiza.
¿Cómo cuántas calorías necesita un individuo?
Una manera sencilla de determinarlo es calculando 20 Kcal/Kg/día para quien presenta una actividad moderada y 40 Kcal/Kg/día para quien realiza una gran actividad. Este cálculo se debe manejar con cuidado pues si al individuo señalado en el ejemplo anterior (75 Kg de peso) se le asigna una dieta de 40 Kcal/Kg necesitaría entonces 3000 Kcal diariamente, lo que quizá sería suficiente para realizar su ejercicio, pero no le permitirá disminuir el excedente de grasa que presenta; de ahí que deba recomendarse una dieta por abajo de 3000 Kcal para utilizar sus excedentes de grasa y disminuir así su peso de acuerdo con el nivel de condición física al que corresponda el deportista, a los kilogramos de peso y a los kilómetros recorridos. Ejemplo: si se corren semanalmente 30 km, un individuo de 60 kg consumirá aproximadamente 1800 kcal semanales en la carrera, mismas que deberá agregar a su dieta promedio. Un individuo de 70 kg que desarrolla el mismo kilometraje gastará 2100 kcal semanales, mientras que un sujeto de 80 kg consumirá 2400. de la misma manera un individuo que corra 90 km a la semana gastará: con 60 kg 5400 kcal; con 70 kg 6300 y con 80 kg 7200 kcal. Si la energía que se consume fuera exclusivamente grasa, se reducirían semanalmente 600, 700 y 800 g respectivamente.
Hay que tomar en cuenta que las fuentes mas importantes de energía durante el ejercicio de larga duración son principalmente las grasas y los carbohidratos. Las proteínas no se consideran fuentes de energía para el ejercicio, aunque recientemente algunos autores refieren que puede llegar a utilizarse hasta un 10% de energía procedente de las proteínas, sobre todo en trabajos de alta intensidad.