Como ya señalamos anteriormente se conoce con el nombre de Somatotipo a las características morfolonotípicas que presenta el individuo.
Estas características están determinadas genéticamente, de acuerdo con el predominio de cualesquiera de las capas blastodérmicas que nos dan origen, si recordamos sabremos que estas capas son tres: ectodermo, mesodermo y endodermo; cada una de ellas originará a su vez ciertos tejidos y de acuerdo con el predominio de estos será la capa predominante en el individuo. De acuerdo con lo anterior tendremos sujetos endomorfos (obesos, con predominio de la grasa y las formas redondas), mesomorfos (aquellos donde predomina la musculatura) y ectomorfos (sujetos delgados, longilíneos).
Mediante un estudio antropométrico es posible determinar el predominio de estas capas.
Para clasificar el somatotipo de ubica al sujeto en una somato carta (especie de triángulo equilátero con vértice superior). Que se divide en tercios, correspondiendo de inferior izquierdo la endomorfía, al superior la mesomorfía y al inferior derecho la ectomorfía.
El somatotipo se expresa mediante una cifra de tres números que van del 1 al 7, y de acuerdo con su predominio de las dos cifras más altas, correspondiendo a la primera endomorfía, la segunda mesomorfía y la ultima e ectomorfía, ejemplo:
Somatotipo 641 = endomesomorfía
253 = mesoectomorfía
245 = ectomesomorfía
Conocer lo precedente reviste importancia pues de esta manera rápidamente se tiene una idea de las características del sujeto de estudio, características íntimamente ligadas con el deporte o especialidad que se practica.
De esta manera podemos notar que los lanzadores (bala, disco, martillo, etc.) tienen aunado a su fuerza muscular un gran depósito de grasa lo que hace clasificarlos en un somatotipo de endomesomorfía (651) o mesoendomorfia (561), basta ver un deportista de estas especialidades para darnos cuenta de la abundante cantidad de grasa que estos deportistas poseen.
Por otra parte en deportistas como los gimnastas o los decatlonistas o velocistas (100, 200, 400 metros) nos podemos dar cuenta de un predominio de la masa muscular, en estos sujetos predomina la mesomorfia, pudiendo ser mesoendomorfos (261) o mesoectomorfos (162), como pueden darse cuenta las actividades de estos atletas son breves, explosivas (salvo en el decatlón, que presenta una prueba de mayor duración pero con predominio de las explosivas), por consiguiente es necesaria una gran cantidad de masa muscular para la realización de su especialidad; basta ver la impresionante musculatura de Ben Jonson o de Daley Thompsom (decatlonista), Edwin Moses (valista), para confirmar lo antes citado. Existen otras especialidades como el salto de altura o más evidente en los corredores del fondo: 5 mil, 10 mil metros y la maratón (42,195 metros) donde existe un predominio de la ectomorfía (delgadez o estructuras delgadas), con poca grasa y masa musculares no muy desarrolladas sobre las otras capas; En estos casos el sujeto puede ser un ectomesomorfo (145) y excepcionalmente un ectoendomorfo (436).
Como puede uno percatarse existe una íntima relación entre el somatotipo y la especialidad deportiva que se practica, pero ¡CUIDADO! El somatotipo no hace al deportista, sino que es el deportista quien define al somatotipo.
Un sujeto con un somatotipo dado como por ejemplo 145 (ectomesomorfo) no garantiza que será un buen corredor de fondo pues necesita además un tipo de fibra muscular específica (tipo 1), una respuesta fisiológica (consumo de oxígeno) específica, un entrenamiento idóneo para el deporte, así como una actitud psicológica de acuerdo con el deporte.
Como podemos ver, el somatotipo es tan solo una parte (secundaria al entrenamiento) del total que conforma al deportista de élite; por consiguiente se enfatiza, no sólo buscamos somatotipos como deportistas, sino a individuos que presenten el mayor número de variables que se piden para la especialidad que se practica.